El consumo de vino en la Córdoba Califal

El consumo de alcohol ha evolucionado a lo largo de todo el periodo islámico de la ciudad de Córdoba. El ha sido respetado y consentido en ciertos periodos alegando la nobleza de su consumo en una dieta generosa que invitaba al desarrollo  de las artes, la música y la poesía, relajando de esta manera las doctrinas del profeta. En Córdoba se consumía sobre todo un dulcísimo de Málaga al que consideraban una bebida paradisíaca.

En otras ocasiones el vino ha sido perseguido. Abderrahman II mandó destruir los lugares de venta de vino y de las “casas de perdición”, ordenando castigos corporales y el exilio a los que infringieran las normas.

También ha sido causa de destitución de príncipes y herederos, y Almanzor lo utilizo para anular la personalidad del último Califa Omeya. Un interesante trabajo en la red desgrana los detalles del consumo de vino en Al-Andalus:

“El trabajo que ahora presentamos es una exposición sucinta de las posibilidades de uso de la historiografía de los períodos almohade y nazarí en el estudio de la alimentación, centrado en el tema de la normativa dietética religiosa y del vino. Este trabajo es continuación del que elaboramos en nuestra Memoria de Licenciatura, si bien circunscrito entonces a las crónicas castellanas bajomedievales. Dadas las exigencias de brevedad del Congreso, nos limitarem

os a dar unas pinceladas sobre el tipo de información que estas obras contienen y de las características fundamentales de la alimentación que de ellas se pueden extraer. Dejamos para otro lugar el examen de la época anterior, el desarrollo de lo que en este foro no señalamos, así como la comparación de los códigos alimentarios castellano e hispanomusulmán, asunto del que hablaremos en la próxima Settimana di Prato”. Leer el artículo completo

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