Buscando Córdoba en Atenas

Este voluntario autocomisionado de la Calleja en tierras helénicas vuelve con alguna cosa en las alforjas en su misión de búsqueda de probables cordobesidades viajadas en los progresivos círculos concéntricos que concéntricamente circundarían circunvaladamente la onda exansiva de una supuesta pedrada en el mítico estanque estancado en el epicéntrico centro interno exactamente situado justo debajo de los cojones del mismísimo caballo de las Tendillas. Que por cierto, hay quien afirma que es una yegua.

¿Córdoba en ? Mucha, mucha Córdoba, mucha más de lo que pudiera imaginar esta delirante mente mía que ha aprendido en esta taberna, y de sus grandes maestros rastreadores, el arte de encontrar restos de ADN de cordobesidad en los más recónditos lugares de la Tierra. En casi cada esquina, en casi cada conversación, en casi cada recodo de cada esquinada búsqueda. Córdoba por doquier, en las míticas calles de la vieja , en los caminos antes polvorientos y ahora asfaltados por donde otrora vagara su desesperación el predestinado Edipo, a la sombra de la Acrópolis, en la misma esquina de las ruinas donde fuera condenado a muerte por libertario, el enorme Sócrates, al borde del lugar donde Platón dictara los principios fundamentales del dualismo … grabado en el culo del 12’34% de los coches del parque automovilístico heleno, allí estaba siempre CÓRDOBA. SEAT CÓRDOBA.

Yo, como carezco saludablemente de coche y no entiendo absolutamente nada de ellos, hasta el punto de que los últimos modelos que soy capaz de reconocer a simple vista son el Citroën Dos Caballos o el Cuatro Latas, no habría podido averiguarlo por mí mismo. Pero para eso estaban los amables griegos dispuestos entusiásticamente a comunicarme la dichosa realidad. El recepcionista del hotel, con las maletas aún a pie de mostrador me dio la primera pista cuando tras preguntarme por la ciudad de donde procedíamos en España y saber que se trataba de la milenaria Córdoba se puso muy contento porque su padre tenía un coche con su nombre grabado en el culo. A very good car, me dijo entusiasmado. Y aparte de la marca del coche de tu padre, my friend, file mu, ¿qué conoces más de Córdoba? Le pregunté incisivo. Cara de póquer del eficiente empleado. Nada. Ni mezquita, ni abderramanes, ni flamenquines, ni Sandokán. En cinco o seis ocasiones más de la misma naturaleza, las respuestas fueron siempre las mismas.

Los que se pusieron muy contentos por la farragosa frase de Obama acerca de la tolerancia de la inquisición o la inquisición de la tolerancia que según ellos pondría el nombre de esta ciudad en circulación en el mundo y dispararía las pertonasiones no sabían que la fama mundial le había venido ya por otro lado, sólo que no asociada automáticamente a su esencia urbana, y mucho menos histórica. Dado que la feliz idea de un diseñador/bautizador de modelos automovilísticos sito probablemente en un rascacielos de Düsserlsdorf ha hecho más por el conocimiento de esta ciudad que la obamesca ocurrencia y que todas las Carlotas, Miralles, y Fernandostejeros que se desgañitan empeñados en vender salmorejo disfrazado de cultura viva o muerta, más les valiera usar el nombre del dichoso coche para promocionarlo, porque parece que sólo esa marca puede servir de marca a la atracción de guiris que podrían empeñarse morbosamente en dormir en la ciudad que da nombre a su coche. Y por ejemplo podrían haber sobornado un poquito al diseñador probablemente germánico para que le hubiera añadido en el bautizo la coletilla mágica: SEAT CÓRDOBA 2016.

SEATCORDOBA

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5 comments for “Buscando Córdoba en Atenas

  1. El tabernero
    19/01/2010 at 11:59

    Como que yo proprondría que el logo de Seat acompañe siempre al de Córdoba2016, y que se le nombre sponsor oficial y coche oficial del fasto. 🙂

    • marti julbe
      19/01/2010 at 12:06

      No es ninguna boutade. Mira las cifras de despidos en SEAT, a pesar de las inyecciones financieras de la Generalitat que bordean la ilegalidad de la UE. Si alguien tuviera tu misma, te apeo del tratamiento, perspicacia ya estaría en conversaciones con los directivos y comité de empresa de la marca en cuestión.
      Las sinergias entre las dos, el evento y la fábrica catalana, estarían garantizadas.
      Tabernero, Harazem& Asociados han abierto un filón a la Carlota, tota, tota. ¿Lo aprovechará?

    • alucinado
      19/01/2010 at 19:52

      No es por fastidiar, pero hace un par de meses que dejaron de fabricar el Seat Córdoba. Espero que esa idea vuestra de ligar el modelo automovilístico a las espectativas de desarrollo autóctono no hayan ido demasiado lejos…

      • marti julbe
        19/01/2010 at 20:09

        Era demasiado bonito para ser cierto. Lo siento por Carlota, tota, tota.Pero habrá restos de serie,¿verdad? ¿se seguirá fabricando para la exportación? Aunque sea a Grecia…
        En cualquier caso, gracias.

  2. lectora escondida
    19/01/2010 at 13:01

    !καλώς όρισες¡(by san google)Muy bonito el artículo, inspirado sin duda por el espíritu del excelso y sublime “periperiodista” Don Tico Medina.(bromilla maliciosa)

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