Los miliarios del Patio de los Naranjos

LA VÍA AUGUSTA EN LA BÉTICA

Una página ilustrada con la transcripción de las inscripciones de los miliarios, sus fotos y quizás el diagrama de los Vasos de Vicarelo. (toda la documentación gráfica está)

A nivel epigráfico esta vía es una de las mejor conocidas debido a que se han documentado más de cuarenta miliarios e inscripciones alusivas a puentes. Entre los miliarios, se conservan en el patio de la Mezquita de Córdoba un total de cuatro piezas, uno de época de Augusto, otro de Tiberio, un tercero de Caracalla, procedente de la Dehesa de Rabanales (actual campus universitario) y el último de Calígula.

En el siglo I d.C. la Vía Augusta (que unía a Roma con Gades) era la ruta terrestre más importante de la Provincia de la Bética. Discurría de este a oeste a lo largo de 262 millas, desde el Arco de Jano, situado en el Alto Guadalquivir, en las inmediaciones de la civitas de Castulo (Linares – Jaén), hasta la capital del conventus Gaditanus, Gades (Cádiz). La vía tenía la misma orientación que el río Guadalquivir y unía los dos extremos de la Provincia a través de un trazado aceptablemente llano. En 1788, cuando se ejecutaban unas obras, apareció en el arroyo de Guadalmazán, cerca de La Carlota en Córdoba, un gran bloque de mármol negro en la que estaban inscriptos los títulos del emperador Vespasiano y la relación de las obras realizadas durante su mandato “uiam Augustam ab Iano ad Oceanum refecit pontes fecit ueteres restituit” (rehizo la Vía Augusta desde el Jano al Océano, construyó puentes y restauró los viejos). Estos textos permitieron atribuir, desde entonces, el nombre de Vía Augusta a la ruta principal de la Bética.

Además de la inscripción mencionada, esta vía ha proporcionado unos cuarenta miliarios en los que también se hace referencia a su nombre. En los miliarios de la época de Augusto se enuncia el recorrido de la vía “a Baete et Iano Augusto ad Oceanum” (desde el Betis y el Jano Augusto hasta el Océano); los de Tiberio utilizan la fórmula “ab Iano Augusto qui est ad Baetem usque ad Oceanum” (desde el Jano Augusto que está junto al Betis hasta el Océano); los de Calígula repiten el texto utilizado en los de Augusto y en los miliarios de Domiciano se lee “ab arcu unde incipit Baetica uiam Augustum Militarem uetustate corruptam restituit” (restauró la Vía Augusta Militar, deshecha por los años, desde el arco en que se inicia la Bética). En los miliarios de Nerva y de Trajano se usa la fórmula: restauró las vías deshechas por los años, y los de Caracalla y posteriores sólo concluyen con la expresión: restauró, sin dar ya nombre específico a la vía ni señalar su origen.

El texto más completo que contiene la descripción de la Vía Augusta es el de los llamados “Vasos de Vicarello”. Se trata de cuatro cilindros de plata, en los que está grabada la lista de ciudades y mansiones por las que debían pasar los viajeros desde Gades hasta Roma y las millas entre cada una de ellas (un total de 1.842 desde Gades a Roma). Estos vasos de entre diez y quince centímetros de altura aparecieron en el año 1.852 en Bagni di Vicarello, una localidad termal situada a 30 Km. al norte de Roma, en la que existió en la antigüedad un santuario dedicado a Apolo y a las ninfas llamado Aquae Apollinares.

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