Lionel Lindsay, un australiano que soñaba con Córdoba

Nuestra nave de la Córdoba más cosmopolita, aquella que busca  síntomas locales esparcidos por los distintos continentes, arriba hoy a las costas australianas, a priori antípodas geográficas de estos confines a veces demasiado estrechos. Y ello gracias a un gran artista australiano, (1874-1961), cuyo amor por España le condujo a ella en diversas ocasiones.

La familia Lindsay, establecida en Creswick (Estado de Victoria), estaba compuesta por cinco hijos, cada uno de los cuales realizó a su manera una contribución importante a las artes visuales de su país. De ellos, Lionel y Norman fueron los más destacados, mientras que Daryl, que realmente no fue artista,  desempeñó, sin embargo, un papel importante como director de la Galería Nacional. Pero Lionel Lindsay fue de entre ellos quien ganó más en fama y reconocimiento internacional, sobre la base de su dominio de diferentes técnicas de grabado.

Las imágenes de las zonas rurales de Australia, aquellas en las que creció, fueron una parte importante de su producción durante sus primeros años creativos, comenzando su trabajo como grabador e ilustrador en diversos periódicos y ediciones impresas de notables poetas australianos como Paterson o Henry Lawson.

Pero tuvo que ocurrir un hecho decisivo que le transformaría su trayectoria artística: su primera visita a España en 1902, cuando contaba con veintiocho años de edad. Aunque no regresaría a España hasta 1926, el número de imágenes con motivos españoles en relación a su obra total, más de un centenar, es un elocuente testimonio de la repercusión de esta experiencia, que no abandonó a lo largo de su vida. No fue sin embargo el primer australiano que fijó su retina en los paisajes y monumentos españoles. Recordemos el caso de Tom Roberts. No cabe duda de que ningún otro como Lindsey estableció unos lazos tan estrechos con la cultura y mentalidad española.

Lionel Lindsay, Carmelite Convent of San Gaetano, Cordova (1936).

Lionel Lindsay, Carmelite Convent of San Gaetano, Cordova (1936).

La motivación inicial para la primera visita a España fue una actuación en tierras australianas de la ópera Carmen de Bizet, que renovó su interés por la novela de Mérimée, que él había leído de adolescente. Esto a su vez lo llevó a considerar la posibilidad de crear una serie de ilustraciones para dicha obra que superara en cierto modo el estilo exótico-romántico al uso. Nuestro autor se preparó a conciencia antes de emprender tan largo viaje: algunos miembros de la comunidad hispana en Melbourne le dieron un curso de guitarra, de flamenco y de lengua española, considerando que tales elementos eran suficientes para conocer realmente aquella lejana cultura.  Aquel primer viaje duró seis meses, durante los cuales vivió fundamentalmente en Sevilla y Córdoba.

Pero qué equivocado estaba Lindsay,  él que aprendió a rasguear la guitarra y a decir olés sin acento. Su imagen tópica se desvaneció al descubrir el rico patrimonio arquitectónico de las ciudades que visitaba. Tanto fue así que estos felices hallazgos los extrapoló a su país de origen una vez de vuelta a casa, abandonando la temática paisajística, fundamental durante su juventud, en favor de la temática urbana y monumental de su país. La mecha española ya había prendido en su corazón.

En esa primera visita a España quedó fascinado sobremanera con las evidencias que aún sobreviven de la cultura islámica. Como muestra de ello sus primeros grabados de los años veinte, en los que recrea monumentos y paisajes de indudable sabor islámico, caso de la exquisita aguatinta de Córdoba. Ese gusto por la arquitectura islámica se intensificaría años más tarde tras su visita al Norte de África en 1929.

Lionel Lindsay, The Mosque, Cordova.

Lionel Lindsay, The Mosque, Cordova.

La segunda visita a España no tendría lugar hasta 1926, visita que fue estimulada por su creciente reputación como grabador. Desde 1920 Harold Wright, uno de los principales ilustradores británicos y poseedor de un alto porcentaje de las acciones de la Sala de Exposiciones Colnaghi, había tenido conocimiento de la labor de Lindsay. Una carta de Wright a éste en 1925 en la que le promete una importante exposición de su obra le induce a un nuevo viaje europeo, esta vez en compañía de su esposa Jean y de sus hijos. La primera reunión entre Lindsay y Wright consolidó lo que se convertiría en una amistad de por vida.

Lionel Lindsay, El Potro, Cordova.

Lionel Lindsay, El Potro, Cordova.

Si bien Lindsay realizó algunos grabados de temática española durante este viaje, muchas obras, sobre la base de bocetos anteriores, fueron grabadas en Mónaco, donde él y su esposa pasaron el invierno de 1926-1927.

Lionel Lindsay, Herrera Gate, Cordova.

Lionel Lindsay, Herrera Gate, Cordova.

La primera exposición londinense celebrada en Colnaghi (1927) se componía de una treintena de obras de auténtica madurez. El éxito cosechado en ésta le permitió regresar de nuevo a Europa en 1928. En este nuevo viaje realizó una estancia de dos meses en España, que la rentabilizó realizando acuarelas y dibujos. Su estancia de dos meses en el Norte de África le sirvió para comparar los paralelismos existentes entre este espacio geográfico y los que había aprehendido en sus ya frecuentes viajes españoles. España se había convertido en su gran obsesión. Sesenta grabados, en su mayoría de temática española, aparecerían publicados entre 1928 y 1934.

Lionel Lindsay, The house on the wall, Cordova (1923).

Lionel Lindsay, The house on the wall, Cordova (1923).

El artista continuó con periódicas exposiciones en Colnaghi entre 1928 y 1931. Sin embargo la Gran Depresión repercutió de forma dramática en el mercado de impresión de todo el mundo, y para Lindsay, al igual que para otros muchos artistas, 1930 fue un año de ventas limitadas y sin exposiciones. Lindsay y su esposa regresaron a España por última vez durante el primer trimestre de 1934, encontrándose a un país al borde de la guerra civil. En esta ocasión pasaron todo el tiempo en Andalucía. Las imágenes creadas en esta última visita fueron la base de una nueva exposición en Colnaghi en 1937.

Lionel Lindsay, The hermitage, Cordova (1931).

Lionel Lindsay, The hermitage, Cordova (1931).

Con ocasión de una estas exposiciones londinenses, el embajador español en Londres, Pérez de Ayala calificó al australiano como “uno de los nuestros”. Es evidente que el conocimiento que Lindsey llegó a tener de España no era meramente tópico y manoseado. Quedaba lejos ya aquella España de Mérimée que motivó su viaje juvenil.

Lionel Lindsay, Fair time, Cordova (1945).

Lionel Lindsay, Fair time, Cordova (1945).

Es más, Lindsay quiso ver en España una cierta similitud con su país natal, Australia. Así, en la Córdoba de aquel 1902, los efectos de la luz sobre la piedra en el río Guadalquivir le recordaba a los cursos de agua de Creswick, su ciudad natal. En varias ocasiones, en sus cartas y publicaciones, comparó la extraordinaria semejanza de la luz mediterránea del sur de Europa con la de Australia. Lloyd Rees, comentando algunos de los grabados de Lindsay, dice que “se puede sentir el calor del sol de Sydney en los mismos”. Esta preocupación para reflejar los efectos de la luz y la sombra es fundamental en la visión artística de nuestro autor. La comparación de algunos de sus grabados españoles y australianos de temática arquitectónica o urbana en los que se  que trabajan los contrastes de luz y sombra profunda, demuestra un similar resultado final, como si una callejuela cordobesa pareciera un estrecho callejón de Sydney y a la inversa.

Sirva este recordatorio de su obra como muestra de gratitud a quien soñó tantas veces con esta tierra y que no obtuvo de ella, como tantas veces, la memoria que se merece.

Lionel Lindsay, segundo por la derecha. Adelaida, 1924.

Lionel Lindsay, segundo por la derecha. Adelaida, 1924.

Su mujer, Jean, posando con la guitarra (1906).

Su mujer, Jean, posando con la guitarra (1906).

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8 comments for “Lionel Lindsay, un australiano que soñaba con Córdoba

  1. El tabernero
    30/06/2009 at 00:49

    ofú!! shiquiyoo!
    mira que me empeño eh! pero no hay quien te pille. Es excelente el trabajito.

  2. Paco Munoz
    30/06/2009 at 06:47

    Yo lo he dicho muchas veces, cada vez que sacas Dr. un trabajo un inicio de depresión me entra. Es imposible seguir el ritmo. No si tu estás fuera. Si es así. posiblemente tu fuerza radique en eso y claro eso puede dar algo de ventaja. Lo cierto es que es un excelente trabajo de investigación. Enhorabuena Dr.

    He estado comprobando y la foto que dice ser S. Cayetano creo que son los Padres de Gracia, vistos desde el Marrubial. S. Cayetano tendría la espadaña a la derecha. De todas formas ni los P. de Gracia ni S. Cayetano tienen dos espadañas, aunque los P. de Gracia, me parece tuvieron una modificacion de la fachada.

    Las demás fotografías son perfectamente reconocibles, salvo la de la torre de la muralla, que me aventuro a decir que es la torre que esta delante de la Puerta de la Cárcel del Alcazar, porque la de la torre cercana a la Puerta de Almodovar no tiene esa casa al lado. Apunto esa cuando era la finca, me parece, la Huerta Antoñita.

    Hay una foto en una fuente y es, desde la perspectiva de la Mezquita, la del Triunfo, que tenía adosada una casa en la pared que da a la Puerta del Puente.

    Te repito mis felicitaciones.

    • El tabernero
      30/06/2009 at 11:01

      Paco, esta iglesia es indiscutiblemente San Cayetano. Lo que sucede es que por algún motivo que supongo casual, la imagen está invertida.
      Tengo alguna foto de antes de la construcción dee los bloques de viviendas que en la calle que baja de los llanos de la estación a la puerta de Colodro, se construyeron tapando este perfil del templo que quedó a la vista algunos años. Es seguro el flanco oeste de la iglesia de san cayetano.

      • Paco Munoz
        30/06/2009 at 19:19

        Tabernero reconozco que tienes razón y voy a tratar de demostrarlo. La capilla lateral que vemos tiene dos contrafuertes y un arco en su fachada inconfundible. Tiene en la actualidad una sola espadaña, pero si vemos la fachada principal pierde la simetría en su lado derecho, lo que se supone tendría otra espadaña en ese lado. He puesto también una fotografía del lado oeste invertido. Le adosaron el colegio detrás en su momento.
        Fachada principal
        Fachada principal en la que se observa la asimetría derecha.
        Fachada oeste
        Fachada oeste.
        Fachada oeste invertida lateralmente
        Fachada oeste invertida lateralmente.

  3. 30/06/2009 at 08:35

    El doctor Mabuse era de un personaje con grandes habilidades para el disfraz y una de sus propiedades más acusadas es la telepatía y la hipnosis. Al contrario que otros asesinos como Fu Manchú, que cometían sus crímenes mediante una red de colaboradores y agentes, Mabuse actuaba en persona ayudado por criminales que le seguían debido a un conjunto de deseos, temores, hipnosis, carisma, manipulación, etc.

    Una de las características de los actos criminales de Mabuse era la minuciosidad de los planes (alguna vez llegaban a ser con puntualidad de una décima de segundo).

    Su forma de muerte preferida era el placer.

    • Lisistrata
      30/06/2009 at 17:27

      Qué maquina este dortor! ejejejej

      • 07/07/2009 at 17:34

        La casa que hay junto a la muralla está frente
        al Alcázar y puede comprobarse en el otro
        dibujo que también habeis subido, el de la
        noria de la Albolafia. Si os fijais está justo
        encima del molino (pero aunque pueda parecerlo
        no forma parte de él, sino que está detras).
        Un saludo.

        • Paco Muñoz
          08/07/2009 at 17:45

          Ronjunson, efectivamente, yo la he conocido pero casi derruida, aún no estaba construida la avenida del Alcázar. Hoy en día están los restos debajo de la avenida, que se pueden ver. Delante del seminario era donde jugaban los seminaristas a la pelota. Entonces el negocio florecía y no había que importar sacerdotes africanos. Eran los tiempos que las familias humildes de los pueblos optaban por la Guardia Civil o el Seminario para sus hijos. Los banderines de enganche funcionaban muy bien. Igual que las familias aristocráticas, pero en pobre, un hijo para la milicia y otro para Cardenal.

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