1901. Los Nabis de paseo por Córdoba (2ª parte)

(Procede de un capítulo anterior)

E. Bibesco. Cordoue, femme et enfant dans une rue (1901). Musée dOrsay, París.

E. Bibesco. Cordoue, femme et enfant dans une rue (1901). Musée d'Orsay, París.

El viaje de nuestros ilustres visitantes les dio pie a realizar instantáneas de una ciudad que iban descubriendo a cada paso gracias a la curiosidad y… a sus cámaras.

Ello fue posible gracias a toda una serie de importantes innovaciones técnicas en el terreno de la fotografía que se sucedieron de forma vertiginosa a finales del siglo XIX: las placas al colodión seco para los negativos, las placas al gelatino-bromuro de plata, el papel aristotipo para las impresiones… Ya en 1888, se introducen en el mercado las primeras cámaras de mano, siendo las más comercializadas las Kodak, que nuestros viajeros llevaban en el equipaje de este mítico y poco conocido tour español que les llevó por Sevilla, Córdoba, Granada, Zaragoza y Toledo.

Debieron llevar al menos dos cámaras, como lo demuestra el hecho de que en la primera fototografía de nuestro capítulo anterior Vuillard llevaba una bajo el brazo; es evidente que la segunda era la que el Príncipe Bibesco utilizó para la tomar la propia imagen. De todas formas nos parece extraño que el propio Bonnard no llevara una tercera dado su interés por la nueva tecnología.

Vuillard con su Kodak (nota: esta fotografía no fue realizada en Córdoba).

Vuillard con su Kodak. (Nota: esta fotografía no fue realizada en Córdoba).

Édouard Vuillard (1868-1940)

“No podía ver una puerta sin preguntarse quién la atravesaría, o mirar la banca de un parque sin imaginar quién habría sido el último en sentarse. Era un observador agudo, no daba nada por hecho”. (John Russell).

La intimidad fue uno de los temas más identificadores de Vuillard. Tal vez el ambiente femenino de su entorno familiar determinó su apego a la privacidad. De hecho permaneció soltero y en compañía de su madre, viuda, mientras ésta vivió. De la profesión de su madre, la corsetería y la pasamanería, adquirió un gusto refinado por los tejidos que reflejó en lienzos y escenografías, tocados por un aire de serena cotidianeidad. Tanto es así que durante la exposición de 1892 de impresionistas y simbolistas la crítica describió su obra como intimiste.

E. Bibesco. Vuillard et deux enfants, Cordoue (1901). Musée dOrsay, París.

E. Bibesco. Vuillard et deux enfants, Cordoue (1901). Musée d'Orsay, París.

Discreto en relación a su vida personal, sus diarios no fueron publicados hasta varias décadas después de su muerte que nos dieron cuenta de sus numerosas amantes, entre ellas la mismísima Isadora Duncan.

En 1868 se inscribió a la École des eaux-Arts de París, aunque también estudió en la Académie Jullian, y su diario está lleno de críticas sobre la educación que recibió. En 1890, a los dos años y a raíz de su amistad con Pierre Bonnard, fiel amigo desde entonces, se involucró con el grupo de los  Nabis.

E. Vuillard. Interieur a la Table à Ouvrage. 1893.

E. Vuillard. Interieur a la Table à Ouvrage. 1893.

A partir de los noventa la pintura de Vuillard fue dejando atrás el estilo Nabis y se orientó hacia un uso mayor de luz natural y una tendencia creciente a definir detalles con dibujo más preciso. En 1900 era ya un artista reconocido y con muchos encargos. Y Precisamente en 1901, año de su viaje por España, expuso por primera vez en el Salón de los Independientes. Yo no hago retratos, pinto gente en sus casas, solía decir. A partir de 1910, este género ocupó la mayor parte de su tiempo creativo.

E. Bibesco. Vue générale de Cordoue (1901). Musée dOrsay, Paris.

E. Bibesco. Vue générale de Cordoue (1901). Musée d'Orsay, Paris.

Continuará…

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9 comments for “1901. Los Nabis de paseo por Córdoba (2ª parte)

  1. Paco Munoz
    03/06/2009 at 06:40

    Dr. que fotografías más interesantes. Enhorabuena por el trabajo y el esfuerzo investigador. La fotografia de mujer con niños en la calle, por más esfuerzos que hago no consigo situarla. Ese pavimento no me es familiar y la acera de la izquierda pudiera ser algunos de los muchos conventos de la ciudad, por la altura e intimidad de la misma. Su anchura, mayor que la de las habituales callejas, y la longitud sin recodos. Otra cuestión es la ausencia de desnivel,por lo que se deduce (en el supuesto que efectivamente lo sea de Córdoba)está situada o en la medina o en la axerquia, pero no en los aledaños de ambas. En principio pensé en Juan de Mena, pero me resulta muy ancha. Lástima que no detallen el lugar.

    • Dr. Mabuse
      03/06/2009 at 09:40

      Paco, gracias. Tu galería de personajes, asimismo, es de lo más atractiva. Enhorabuena también a ti.

      En cuanto a la foto, nada más verla se me vino a la cabeza la calle Marqués del Villar, la que circunda por un lateral el Museo Arqueológico, sobre todo teniendo en cuenta la existencia de otra imagen que subiré en un próximo capítulo que pudiera corresponder a ese mismo trayecto. Me ha sorprendido también el pavimiento y el corte ‘industrial’ de sus adoquines o losetas. Y corresponde a Córdoba, seguro: rezuma proporción cordobesa en fachadas, tejados y puertas, esa proporción que es imposible eliminar de la ciudad a pesar de los destrozos y de la barbarie urbanística.

      • Paco Munoz
        03/06/2009 at 17:28

        Mabuse, me quito el sombrero, estoy contigo, creo que son las antaño callejas del Corpus Christi, hoy dedicada a D. Juan Pérez de Saavedra, Marqués del Villar, por el atentando que sufrió en ella en 1717 y que le costó la vida, por una discusión taurina en Colón o Campo de la Merced.

        Lo que creía era la pared de un convento supongo es la de la casa de los Páez, y el fondo es el recodo de la antigua sociedad de Plateros, donde ahora está la puerta barroca del convento de Lucena, y la cancela de la Cuestezuela de Baena. Rincón y puerta, alivio de próstatas inflamadas, o excesos etílicos. La curvatura y convergencia de la de la calle es la que es. En línea con lo que fue la antigua escena del teatro romano. Tenemos que confirmarlo.

        Enhorabuena, es lógico, por algo tienes el título de Dr.

        Amalgama, no creo lo de Ambrosio de Morales, aunque puede ser. Estúdialo. Ambrosio, el jerónimo –no tiene nada que ver con el nuestro-tuvo bastante con querer “caparse” con la tapa del arca para no sucumbir a las tentaciones.
        Piénsalo.

  2. 03/06/2009 at 13:40

    Yo diría que es Ambrosio de Morales, a la altura de donde hoy está la Fundación Gala ¿no? A mí también me ha sorprendido el enlosado.

  3. Paco Munoz
    03/06/2009 at 17:40

    No se subir fotografias a las contestaciones. Pero este link, si funciona corrobora lo anteriormente expuesto en casi un noventa por ciento.
    foto

    • Dr. Mabuse
      03/06/2009 at 18:40

      Podría ser, Paco. Podría ser. Eso sí, la fachada del Arqueológico está bastante cambiada. Incluso la puerta lateral que se aprecia en la foto de 1901 fue convenientemente ‘adornada’.

      • Paco Munoz
        03/06/2009 at 19:14

        Cuando yo iba al colegio, que estaba escaleras arriba desde la Plaza de Jerónimo (el Páez) no el nuestro, esa fachada no estaba arreglada como ahora. Creo que entonces el museo estaba en la casa mudéjar de Velázquez Bosco. Y se estaba acondicionando el Palacio de los Páez, pudiera ser (no he encontrado ninguna actuación urbanística en esa calle) que fuese la que nos ocupa. Te estoy hablando del año 1955. No he podido superponer al mismo tamaño la fotografía que he subido, si algún photoshopista lo pudiera hacer… De todas formas el palacio tuvo una considerable reforma.

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